A pesar de eso, la oposición debe comenzar a enfocarse en estas elecciones desde ahora y es por eso que, demostrando por primera vez en años una astucia que los disidentes del gobierno hemos estado esperando durante mucho tiempo, sus principales dirigentes ya se están movilizando al respecto y han iniciado el debate interno con relación a ello. Ya hemos visto como Leopoldo López, antiguo Vicepresidente de Un Nuevo Tiempo, ha sacado a la luz su propuesta: la realización de elecciones primarias a nivel nacional para escoger a todos los candidatos a diputados y a concejales en representación de la Oposición(2). Como base de su propuesta, López ha recordado que debido a la división de los candidatos disidentes, los postulados del oficialismo lograron vencer en dos gobernaciones y en 76 alcaldías en las que la oposición sacó más votos por separado (siendo el Estado Bolívar y las ciudades de Valencia y Maracay, como cita el artículo, las más destacadas).
El ex alcalde de Chacao plantea, cito, que "primero, un proceso de escogencia de candidatos por la vía de las primarias. Segundo, presentar un proyecto claro en materia legislativa, una propuesta de país. Tercero, prepararnos para la defensa de la voluntad popular. Cuarto, presentar de una manera eficiente, a través de una tarjeta de unidad, una alternativa de los que están buscando algo distinto al oficialismo".
Sin duda alguna la idea de las primarias es excelente. Pero déjenme manifestar mis opiniones en relación a este tema.
Primero que todo, soy de la opinión que las elecciones primarias deberían ser obligatorias en los partidos a cambio de acceder a una financiación por parte del Estado para las campañas electorales. Así, las organizaciones partidistas deberían entonces realizar comicios internos so pena de no recibir financiamiento público.
Segundo, las elecciones primarias de todos los partidos que accedieren a realizarlas deberían ser organizadas en un mismo día por el Consejo Nacional Electoral, y así debía haberse estipulado en la Ley Orgánica de los Procesos Electorales, esa chapuza que ha aprobado la Asamblea Nacional. El votante registrado señalaría en la primaria de qué partido desearía participar y entonces escogería a los candidatos internos. Los votantes solo podrían participar entonces en las elecciones primarias de un solo partido, evitando las temidas influencias de simpatizantes de otras organizaciones políticas en sus elecciones internas.
Tercero, en nuestro caso específico, las elecciones primarias van a tener un costo del que las propias fuerzas políticas van a tener que hacerse cargo, por supuesto. En un artículo de opinión de la página EnOriente.com, Leandro Chique Canache calcula que las elecciones primarias de la oposición venezolana costarían entre 30 a 40 millones de bolívares fuertes(3), comparando los gastos de las elecciones primarias en Colombia y la cantidad de mesas electorales con las que contaron aquellos comicios y con las que contarían los nuestros. Además, tomemos en cuenta que las elecciones internas de la oposición en Táchira para las regionales del 2008 costaron 100.000 bolivares fuertes y se realizaron en apenas 253 centros electorales.
En todo caso, ¿cómo se repartirían las postulaciones en los casos de las circunscripciones que escogerían hasta cinco diputados nominales? Porque ese es otro asunto. La nueva Ley Orgánica de Procesos Electorales no impone límites para la cantidad de representantes que podrán enviar cada una de las circunscripciones electorales, lo que significarían que por ejemplo, se podría formar una gran circunscripción del Norte de Anzoátegui, uniendo los municipios Bolívar, Guanta, Sotillo y Urbaneja, que enviaría 3 diputados a la Asamblea Nacional, o una gran circunscripción para Maracaibo como la actual, que con la nueva ley elegiría 5 diputados. ¿Cómo se escogerían entonces los candidatos para estas circunscripciones? ¿Simplemente serían candidatos los tres más votados? ¿Los votantes deberán sufragar por un solo postulante o por el número de candidatos que haya que presentar?
Yo creo que lo mejor que podría hacer la oposición es simplemente consensuar un calendario para la llegada a acuerdos en relación a las candidaturas. Recientemente escuché de una propuesta, que no lamentablemente he podido conseguir, en la cual dan un plazo para escoger a los candidatos por consenso, otro plazo para escogerlos por encuestas si no llegan a acuerdos y después un tiempo final para realizar las primarias en esas circunscripciones en las que no se hayan escogido a los postulados de la oposición, con su período de campaña interna establecido también. Personalmente, creo que es la mejor idea. De esta manera, se da la oportunidad a los partidos de llegar a acuerdos internos sin la necesidad de gastar dinero en comicios internos pudiendo ahorrarlo para la campaña electoral de sus candidatos.
Además, en la mayor parte de los casos existen esos políticos de gran relevancia en sus localidades, esos liderazgos reconocidos y definidos por la mayoría de los habitantes de sus respectivas entidades. Algo así como el caso de Goyo Graterol en Falcón, quien realizó una efectiva campaña en su estado en contra de la esposa del entonces gobernador, finalizando muy cerca de la candidata oficialista en un estado que generalmente ha votado a favor del chavismo.
En cuanto a la propuesta legislativa que señala López, tengo que señalar que en ese sentido estoy totalmente a favor. La oposición venezolana debe demostrar que tiene propuestas, que tiene ideas y que su lucha política no se basa simplemente en estar en contra de las acciones del Presidente Chávez. Los partidos disidentes deben plantear proposiciones en materia de corrupción, desarrollando una agenda parlamentaria que se base en la redacción de proyectos enfocados en combatir ese duro flagelo. La oposición venezolana debe demostrar que una mayoría opositora en la Asamblea Nacional se dedicaría exclusivamente en llevar a cabo medidas legislativas que se enfoquen en solucionar los problemas de la población venezolana: en materia de seguridad, por ejemplo, modificando el sistema policial del país y aprobando una nueva ley que oblige a los gobiernos regionales a establecer institutos policiales que se enfoquen en instruir eficientes agentes de seguridad. La agenda legislativa de la oposición venezolana debe contener propuestas que se orienten en todos los sentidos: seguridad social, justicia, servicios públicos... para eso se debe contar con especialistas en todas estas áreas que se dediquen a elaborar ese plan junto a los principales dirigentes de la oposición venezolana.
Además, si queremos abandonar esa idea de que la oposición venezolana se dedica simplemente a manifestar posiciones contrarias a las de Hugo Chávez sin presentar su propia propuesta de país, lo primero que debemos hacer es dejar de llamarnos simplemente "la oposición". Debemos unirnos en torno a un proyecto nacional, superando nuestras diferencias ideológicas, que se sustenten en lo que nos une y no en lo que nos separa: la defensa de las libertades individuales, la creación de un estado de bienestar efectivo, la formación de una economía abierta cuyos productos puedan competir en el mercado internacional, la incentivación de la inversión extranjera, la reforma del sistema de justicia para convertirlo en uno eficaz y verdaderamente justo, la superación de la pobreza mediante la creación de empleo, la eficiente utilización del dinero derivado del petróleo invirtiéndolo en proyectos de modernización, de infraestructuras y de desarrollo... esas son las ideas y los principios que nos unen y que nos han unido siempre, diferenciándonos de la visión chavista de cómo debe ser Venezuela. Y deben ser la base de un proyecto de país claro, que llegue a todos los rincones del país y que se convierta en los cimientos de una gran coalición política.
No debemos ser simplemente "la oposición". Por favor, ¿como podemos decir que en Miranda "gobierna la oposición"? ¿Es eso lógico? En vez de ser "la oposición", debemos ser la "Unidad Democrática", al estilo de la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile, coalición que aglutinó a partidos de izquierda, de centro izquierda y de centro, muy diferenciados ideológicamente, en contra del gobierno dictatorial de Augusto Pinochet, y cuyos gobiernos, que han durado en el poder por ya veinte años, se han basado en los principios comunes que unían y siguen uniendo a sus partidos: la lucha contra la pobreza, el mejoramiento del sistema educativo y sanitario, y otros muchos valores que caracterizan a esa formación de carácter progresista (teniendo incluso a un Partido Demócrata-Cristiano en su seno).
Los dos últimos puntos de la propuesta de Leopoldo López se basan en la preparación para la defensa de la voluntad popular y la presentación de una tarjeta de unidad. En el primero de ellos estoy totalmente de acuerdo y creo que la Unidad Democrática debe enfocarse fuertemente en este aspecto que ha causado que muchos de sus simpatizantes hayan optado por tomar posiciones abstencionistas, que son especialmente perjudiciales para el interés que tenemos de vencer en las elecciones y poder actuar desde las esferas de los poderes públicos para cambiar la situación en la que nos encontramos. Debe ser una de nuestras mayores prioridades y por eso creo que las organizaciones opositoras que se han dedicado exclusivamente a garantizar la defensa del voto como Súmate y el Grupo La Colina deben continuar realizando su importante labor con el apoyo de todos los simpatizantes de la Unidad Democrática.
Sin embargo, me permito discordar en el último punto. No creo que una tarjeta única sería beneficiosa para la Unidad Demócratica más aún cuando el gran problema de nuestra sociedad se basa en el debilitamiento de los partidos políticos y del sentimiento apolítico que por muchos años se desarrolló en las mentes de los ciudadanos venezolanos.
Precisamente una de las causas del ascenso de Hugo Chávez al poder se debe a que las personas más preparadas de la generación de los que nacieron entre los años 40' y 60' se rehusaron a involucrarse en la política, considerándola siempre sucia y perjudicial. Esto permitió que los imbéciles (sí, esa es la palabra) fueran los que se dedicaran a la política, los que accedieran a los cargos de elección popular y, en definitiva, los que terminaran decidiendo los destinos del país.
Y en realidad no es su culpa. La generación a la que yo me refiero va desde lo que nacieron a comienzos de los 40 hasta los que nacieron a finales de los 60. Cuando muchos de ellos quisieron participar en la política, acceder a los altos cargos dentro de los partidos, la generación que nos trajo la democracia decidió apartarlos y evitar sus ascensos dentro de las maquinarias internas de las organizaciones políticas. Es por eso que se separaron de Acción Democrática el MIR, ABP, el Grupo Socialdemócrata (posteriormente Polo Democrático) y finalmente UNT, de la misma manera que surgieron de COPEI Proyecto Venezuela y Primero Justicia. ¿De qué otra forma se explica, por ejemplo, que todos los presidentes de la Venezuela democrática después de la dictadura hayan nacido en las décadas de 1910 y 1920, a excepción de Chávez que nació en 1954? ¿Qué sucedió con los nacidos en los años 30', en los años 40'? ¿Por qué la diferencia de edad entre el penúltimo presidente de la Cuarta República y el último es de casi 40 años?
Eduardo Fernández es un ejemplo de esos que quisieron enfrentarse a las gerontocracias de sus partidos y lograron vencerlas, al igual que Claudio Fermín y Oswaldo Álvarez Paz. Lamentablemente, los tres fueron aplastados en las respectivas elecciones en las que participaron por candidatos de la vieja guardia: Carlos Andrés Pérez en el caso del primero y Rafael Caldera en el caso de los últimos.
Y lamentablemente para este país, el sentimiento de descontento hacia los partidos políticos, dominados por dirigentes políticos obsoletos, permitió el meteórico ascenso de personas incapacitadas para gobernar, entre los que se encuentra el Presidente Hugo Chávez.
Digo todo esto por una sencilla razón: los partidos deben ser fortalecidos. Una Unidad Democrática en la que los movimientos que la integran no tengan una militancia fuerte y amplia y en la que no tengan capacidad de movilización y de concentración, no puede ser efectiva. Y cuando Leopoldo López invita a que los partidos abandonen sus tarjetas electorales, sin quererlo los está invitando a ser partícipes en su propia destrucción, debido a la obligación del CNE de renovar su registro como partidos en caso de no haber obtenido menos de un 1% en las últimas elecciones nacionales (y no presentándose, claramente no podrían obtener ningún porcentaje...).
La presentación de una sola tarjeta no tiene ninguna importancia fundamental estratégica para ganar las elecciones. Y como lo propone en su artículo el señor Leandro Chique Canache, si se quiere atraer a los electores del oficialismo o independientes para que voten por la oposición sin votar específicamente por la tarjeta de alguno de nuestros partidos, bien se podría presentar una tarjeta que no esté asociada a ninguno de ellos por la que puedan depositar sus votos aquellos que no quieran tener nada que ver con AD, COPEI, PJ, UNT, PODEMOS, etc...
En fin, resumiendo, esta es mi idea:
- Creación de un calendario para la postulación de candidatos: primero intentar por consenso, después por encuestar y por último utilizar la opción de las primarias, dejando previsto un tiempo para realizar sus campañas internas.
- Realización de una agenda legislativa con todas las propuestas parlamentarias de la Unidad Democrática para solucionar los problemas que afligen a la sociedad venezolana.
- Nueva denominación para la oposición: Unidad Democrática. O Unidad Nacional. O como les dé la gana de llamarla.
- Presentación de las distintas tarjetas partidistas de la Unidad, además de una en la cual puedan depositar su voto simpatizantes del oficialismo o independientes.
- Fortalecimiento de los partidos políticos, fomentando la militancia en ellos y orientarlos a la cabeza de la lucha por la democracia y por las libertades civiles en el país.
- Y lo más importante: realización de una declaración de principios de la Unidad opositora en la que se recojan todos los valores que nos unen y que nos diferencian de los postulados por el Presidente Chávez.
Saludos a todos.
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